La distribución alimentaria se afianza como uno de los pilares de la Unión Europea

Mayor competitividad, más trabajo, más elección de productos y mejores precios y servicios para el consumidor, estas son algunas de las ventajas del mercado único europeo en lo referente a la distribución. Las oportunidades y los retos de la Unión Europea en este sector presentan una radiografía en que la apertura de fronteras y de mercados se traduce en ventajas para operadores y consumidores.

EuroCommerce, la principal organización europea de la distribución, de la que Asedas, Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados, es miembro asociado, ha estudiado el papel fundamental de la distribución en el futuro del mercado único. En la actualidad, más de 3 millones de empresas configuran el subsector de la distribución con base alimentaria en la Unión Europea y registran un volumen de ventas de 5.967 toneladas de productos. De ellas, España aporta 21.883 tiendas de distribución moderna, además de más de 32.300 tiendas de comercio tradicional.
Ante todas estas empresas, se abre el acceso a un mercado de más de 500 millones de personas, lo que presenta grandes oportunidades relacionadas con la internacionalización de las enseñas. Pero, además, el Mercado Único Digital presenta enormes vías de desarrollo para el comercio electrónico, con un gran recorrido en lo que se refiere a la alimentación.
"Como representantes de España en el Comité Económico y Social de la Unión Europea y a través de nuestra presencia en EuroCommerce, desde ASEDAS trabajamos para profundizar en el desarrollo de este gran proyecto que es Europa, que presenta grandes oportunidades para distribuidores, proveedores y para la sociedad en su conjunto y que no tienen por qué verse amenazadas por circunstancias como el Brexit”, afirma Ignacio García Magarzo, director general de Asedas. Quien añade: "La distribución, y en concreto la distribución con base alimentaria, es uno de los grandes soportes del mercado único. No solo como creador de riqueza y empleo, sino también como elemento constructor de la identidad europea”.
Los beneficios del desarrollo del mercado único se extienden hacia productores, consumidores y trabajadores. La distribución puede ayudar a los primeros a acceder a otros territorios y a modernizar sus procesos de producción y acceso al conjunto de la cadena alimentaria. Los 760.000 agricultores, 3.397 cooperativas agrarias y 28.343 industrias alimentarias que se contabilizan en España pueden formar parte –y muchos de ellos ya lo hacen– de esta apertura sin precedentes.
A los consumidores se les ofrece la disponibilidad de una mayor variedad de productos, a mejores precios y con servicios más desarrollados y, todo ello, arropado en una mejora de sus derechos como consumidor.
Por último, la distribución genera uno de cada siete puestos de trabajo en la Unión Europea, 29 millones de ciudadanos europeos desarrollan actualmente carreras variadas en el sector de la distribución. En concreto, el subsector de la distribución con base alimentaria aglutina más de 10 millones de empleados –cerca de un millón en España– que arrojan un alto índice de productividad: 47.700 € por trabajador.
El mercado único europeo necesita todavía profundizar en la unificación de leyes y normativas, así como en la eliminación de barreras relacionadas con los trámites administrativos y con cuestiones como el etiquetado o los impuestos. La superación de estos retos tendrá como resultado el acceso libre a uno de los mercados más grandes del mundo y la posibilidad de competir en condiciones beneficiosas con potencias como Estados Unidos y China.

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